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Asia Pacífico | Observatorio Parlamentario

Los peligros del calor para la salud en los JJOO: las lecciones de Tokio 2020

31 julio 2024

Los Juegos Olímpicos (JJOO) de Tokio en 2020 no solamente fueron los más verdes de la historia, sino también una fuente de experiencia en la planificación de grandes eventos deportivos. Aunque se tomaron medidas de manera anticipada para prevenir y mitigar los efectos del calor extremo en los atletas, hubo desmayos y enfermedades asociadas al calor, con temperaturas que superaron los 34 grados.

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A propósito de los Juegos Olímpicos de París 2024 y las altas temperaturas que deben enfrentar atletas de todas las disciplinas, la organización del evento entregó un instructivo para evitar las consecuencias del calor en la salud. Parte de estas medidas se pusieron en práctica en Japón durante las competencias de Tokio 2020 y demostraron ser efectivas, aunque hay riesgos que no se pueden evitar. Más detalles de esta experiencia, a continuación.

El calor y las consecuencias en la salud pueden ser letales

Los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020 tienen el récord de ser los más calurosos de la historia. La temperatura durante el mes de julio de ese año tuvo una variación entre los 29 y los 35 grados celsius, sumado a altos niveles de humedad. Esta combinación creó las condiciones para que la alta competencia sumara una dificultad de la que no todos los atletas pudieron zafar exitosamente.

Un ejemplo de ello es descrito en una nota de Climate Change News. La atleta rusa de tiro con arco, Svetlana Gomboeva tuvo un colapso mientras chequeaba sus resultados, a pesar de haberse preparado en Vladivostok, una ciudad con un clima parecido al de Tokio. Su entrenador explicó que no se pudo mantener en pie luego de estar todo un día al aire libre soportando el calor. Según indicaron especialistas médicos, estar de pie y transpirando en un ambiente caluroso durante un largo período, lleva a la deshidratación y el aumento del flujo en la sangre produce una caída drástica en la presión arterial.

Casos como el de Gomboeva se repitieron a lo largo de toda la duración de los JJOO de Tokio en atletas de distintas disciplinas y provenientes de distintos países del mundo. Tal situación, más que un fenómeno aislado, pareciera ser parte de una nueva realidad, ya que -según la publicación- se espera que los JJOO de París se conviertan en los más calurosos de la historia, superando a los de Tokio.

Una nota de National Geographic, da cuenta de esta realidad y señala que los niveles de calor y humedad serán peligrosos, al punto que no solamente afectarán el rendimiento deportivo, sino que también afectarán la salud de otros miembros de los equipos que participen de las competencias. Para enfrentar esta amenaza, los organizadores están adoptando -señala la nota- algunos de los protocolos implementados durante los Juegos de Tokio, como baños de hielo, estaciones para medir la temperatura corporal y unidades de descanso con aire acondicionado en la Villa Olímpica.

¿Pero qué otras medidas se adoptaron durante los Juegos Olímpicos de Tokio para hacer frente al calor extremo y que podrían ser de utilidad para otros eventos de similares?

Una mirada sistémica para proteger la salud

Durante la realización de los JJOO de Tokio se implementaron varias medidas para mitigar el impacto, pero también para prevenir las consecuencias del calor extremo. Es decir que desde antes de que comenzaran oficialmente las actividades deportivas, la organización del evento tomó medidas para evitar los perjuicios a la salud al enfrentar temperaturas cercanas a los 40 grados.

El haber realizado los Juegos Paralímpicos un tiempo antes, fue una manera de poner a prueba las medidas y mejorarlas. Una de ellas fue el uso de pintura solar reflectante en los pavimentos y otras superficies donde se realizan deportes. Esta pintura genera una especie de barrera térmica que reduce la temperatura y el reflejo del sol.

Una publicación del World Economic Forum hace una compilación de estas medidas. Sobre la pintura solar reflectante, afirmó que mejora la comodidad térmica en los ambientes circundantes, ya que no solamente se aplicó en los pavimentos, sino también en los techos de los edificios, con el fin de reducir la temperatura. Pero también los estadios fueron diseñados para ser enfriados por el viento.

Según describe la publicación de WEF, se implementaron grandes aleros en las estructuras con el fin de que ingresara y circulara la mayor cantidad de flujo de aire desde el exterior, pero también detrás de los asientos y pasillos. Asimismo, los techos tenían una gran amplitud para entregar sombra a los espectadores, pero también para la instalación de ventiladores. A ello se sumó la puesta de más de 47 mil plantas para refrescar la vista y para que el estadio se integrara al verde circundante.

Cambios de horario, equipamiento para enfriar los cuerpos y comunicación del riesgo

Otra de las medidas que se pusieron en marcha para mitigar el efecto de las altas temperaturas fue el cambio de horario en la realización de algunas disciplinas, de manera tal de evitar las horas con mayor radiación, pero también de llevar a espacios techados a ciertos deportes que por lo general se desarrollan a la intemperie.

Para poner en práctica este cambio, fue necesaria la implementación de sistemas de aire acondicionado eficientes, esto quiere decir que son aparatos mejorados para funcionar con bajo consumo de energía. Estos sistemas fueron instalados en varios recintos olímpicos, pero también máquinas nebulizadoras para refrescar el ambiente. Estos aparatos se utilizaron también para enfriar caballos en los eventos ecuestres, pero se redujo su uso en humanos debido a que el consumo de agua fresca podría requerir 50 litros por hora. Sin embargo, la aplicación de tales máquinas disminuye considerablemente la temperatura.

Sin embargo, a pesar de estas medidas, las complicaciones que vivieron las y los atletas fueron considerables, considerando que la temperatura superó los 35 grados y en ocasiones la humedad fue mayor al 70 por ciento. Una nota de Euronews afirma que si una persona se expone a estas condiciones durante un período prolongado, podría ser letal.

En cuanto a la comunicación del riesgo, Sebastien Racinais, experto en calor de la Comisión Médica y Científica del Comité Olímpico Internacional, en una entrevista realizada por el propio comité, entregó detalles sobre la preparación de Tokio 2020 y de cómo los riesgos del calor afectan la salud. “Una de las primeras acciones fue trabajar en material educativo, para los atletas, entrenadores y federaciones, explicando cómo prepararse para las temperaturas, con ejemplos prácticos y mostrando la evidencia detrás de ella. Esto es algo que comenzamos a comunicar en 2018, porque sabemos que el resultado es totalmente diferente si el atleta está preparado o no”, señaló.

De tal manera, las medidas adoptadas por Japón para enfrentar las altas temperaturas durante los eventos deportivos, como el cambio de horarios y la implementación de equipos de refrigeración, tuvieron buenos efectos en la protección de la salud de los atletas. Sin embargo, la combinación de altas temperaturas y humedad extrema presenta desafíos significativos que requieren atención continua.

En consecuencia, la comunicación del riesgo es clave para preparar a todos los involucrados, desde atletas hasta entrenadores, asegurando que comprendan las mejores prácticas para enfrentar condiciones climáticas adversas. Pero en función de estas medidas ¿qué reflexión podemos hacer desde la realidad chilena considerando que Chile aspira a ser sede de los JJOO en 2036, además de tener olas de calor extremas en los últimos años?

Prevención y comunicación: una mirada médica y deportiva del calor extremo

Un análisis sobre las implicancias del calor extremo en la salud tuvo Luis Vergara Gutiérrez, especialista en Medicina Interna y Medicina del Deporte de la Pontificia Universidad Católica de Chile, además de jefe del Programa de Medicina Deportiva y Ciencias del Ejercicio UC, quien comentó que es fundamental reconocer que el ambiente, y no solamente el calor. “Es un factor determinante en el rendimiento y la salud de un deportista. Cuando hablamos de calor, nos referimos a una serie de condiciones que pueden llevar a lo que se conoce como enfermedad por calor. Esta puede manifestarse de diversas maneras, desde calambres o cambios leves en la temperatura de la piel, que afectan el rendimiento deportivo, hasta situaciones más graves como el golpe de calor, que es la forma más extrema de esta afección y puede ser fatal. Se produce cuando la temperatura corporal del deportista supera los 41 a 42 grados Celsius”, explicó.

Además, comentó que es esencial mencionar que el estrés térmico que experimenta un deportista no se limita al calor. “También intervienen otros elementos como la velocidad del viento. El viento ayuda a disipar el calor corporal a través de la evaporación del sudor. En ambientes sin viento, la probabilidad de sufrir hipertermia o golpe de calor aumenta significativamente. Además, la radiación solar juega un papel importante. No es lo mismo estar a 35 grados a la sombra que bajo el sol. La superficie sobre la cual se lleva a cabo la actividad también influye. Por ejemplo, competir en un campo de golf difiere considerablemente de hacerlo en el asfalto durante una maratón. La radiación puede ser mayor en determinadas superficies, incluso si la temperatura es la misma”, agregó.

Consultado sobre la necesidad de comunicar el riesgo y cambiar condiciones en función del calor -tal como se hizo en los JJOO de Tokio- comentó que son esenciales para reducir las consecuencias. “Fui director médico de la Maratón de Santiago entre 2012 y 2017, así como del Ironman de Pucón durante el período de 2011 hasta 2017. En mi rol, una de mis principales responsabilidades era prevenir problemas de salud, incluyendo los golpes de calor. Durante esos años, la Maratón de Santiago se realizaba en abril, cuando aún hacía bastante calor del verano, aunque no llegábamos al otoño. Actualmente, se lleva a cabo en mayo, lo que ayuda a reducir el riesgo de golpes de calor”, señaló.

Es por ello que para minimizar los casos de golpe de calor fue necesaria la implementación de varios protocolos. “Uno de ellos consistía en educar a los competidores sobre las medidas preventivas contra la deshidratación, porque disminuye la capacidad de sudoración, lo que a su vez reduce la eliminación de calor del cuerpo. Durante las charlas técnicas los días previos a la competencia, enfatizábamos la importancia de la hidratación y compartíamos consejos a través de los medios de comunicación. Les recordábamos que debían evitar el consumo de alcohol y que, si presentaban diarrea o alguna enfermedad digestiva, era mejor no competir, ya que esto aumentaba el riesgo de sufrir un golpe de calor”, sostuvo.

Sobre qué tan preparados estamos en Chile para enfrentar las consecuencias del calor en los deportistas, afirmó que hay equipos médicos altamente capacitados, especialmente en el ámbito de la medicina deportiva. “Nuestros eventos cuentan con una excelente organización y personal que sabe cómo prevenir problemas de salud en los deportistas. Sin embargo, existen otros eventos donde, debido a restricciones presupuestarias, sólo se envía un paramédico o, en ocasiones, ni siquiera un médico, optando por las ambulancias más económicas. Esto significa que en esos casos, no hay un equipo preparado para atender adecuadamente a los deportistas”, comentó.

En esta línea comentó un ejemplo de las medidas tomadas en la Maratón de Santiago. “Teníamos una piscina con hielo en la carpa de meta. Esto era crucial porque recibíamos a deportistas con temperaturas superiores a 40 grados, al menos entre 40 y 50 cada día. Cuando eso sucedía, los sumergíamos de inmediato en la piscina de hielo para tratar los golpes de calor. Además, contábamos con ventiladores para facilitar la evaporación del sudor y reducir la temperatura corporal, así como mantas heladas para ayudar en la recuperación. Esta preparación se debía a nuestra experiencia y capacidad organizativa. Lamentablemente, esta clase de atención de calidad suele estar reservada para eventos con mayor producción y recursos económicos”, destacó.

Implementación de indicadores para la comunicación del riesgo

Uno de los puntos en los que el doctor Luis Vergara hizo énfasis es en la comunicación efectiva de los riesgos. “Es importante reconocer que el bienestar de los deportistas no depende únicamente de la temperatura, sino que también hay que considerar factores como la humedad, la velocidad del viento y las variaciones en las condiciones ambientales. Para evaluar estos aspectos, existen índices que se utilizan en otros países. Uno de ellos es el índice WGBT (Wet Bulb Globe Temperature), que mide no solo la temperatura, sino también otras variables como la radiación, la velocidad del viento y la humedad. Este dispositivo funciona como un termómetro avanzado y proporciona un número que representa el nivel de estrés térmico”, explicó.

Ejemplo de ello es que cuando el índice supera los 30, el estrés térmico resulta muy alto. “Este índice se puede visualizar como un semáforo. En algunos eventos, como la Maratón de Santiago de 2024, se utilizó una bandera para informar sobre el riesgo. En el inicio de la competencia, se colocó un termómetro que mostraba una luz amarilla cuando el índice estaba entre 27 y 29, indicando que era necesario tener precaución y prestar atención a la hidratación y a la regulación de la temperatura corporal. Si el índice supera los 30, la organización podría decidir suspender la competencia debido al alto riesgo para la salud de los deportistas”, señaló.

Por último, comentó que implementar este tipo de indicadores visuales podría ayudar a concientizar a los atletas sobre la importancia de tomar medidas preventivas para evitar la deshidratación. “Serviría como una guía regulatoria. Si los niveles de estrés térmico son demasiado altos, se justificaría la suspensión del evento para proteger la salud de los participantes. De esta manera, se facilitaría la comprensión de los riesgos y se fomentarían las precauciones necesarias”, sentenció.

Por equipo Asia Pacífico: asiapacifico@bcn.cl


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