03 octubre 2024
La ciudad Estado es líder en innovación educativa gracias a que está potenciando su sistema hacia un futuro digital, con la implementación del EdTech Masterplan 2030. Este ambicioso programa impulsado por el Ministerio de Educación (MOE), busca capacitar a estudiantes y docentes en competencias digitales avanzadas mediante la incorporación de tecnologías innovadoras. La iniciativa no solo refuerza la destreza tecnológica de los jóvenes, sino que también equipa a los profesores con habilidades necesarias para integrar herramientas digitales e Inteligencia Artificial (IA) en las aulas, preparando a la sociedad para enfrentarse a los desafíos del siglo XXI.
Junto al plan maestro de tecnología educativa 2030, el Programa Nacional de Alfabetización Digital apuesta por la creación de entornos inteligentes de aprendizaje que favorezcan la interconexión global y el análisis de datos, esenciales para un mundo en constante evolución digital. Este programa es una muestra de cómo el país ha puesto el énfasis en crear habilidades fundamentales como la búsqueda, el pensamiento crítico y la creatividad, elementos cruciales para el éxito en la economía global actual. Más detalles de esta experiencia y una mirada comparativa desde Chile, en la siguiente nota.
Una publicación del sitio especializado GovInsider dio cuenta del anuncio hecho por Singapur en abril de 2024 sobre las conversaciones establecidas con Estonia para formar una alianza en educación, que tenía como enfoque compartir mejores prácticas y colaborar en la creación de políticas de desarrollo curricular. Esta asociación se explica porque Estonia ha alcanzado los mejores resultados en Europa según PISA 2022, por lo que busca colaborar con la ciudad Estado tomando en consideración a sus similitudes en cuanto a sistemas educativos de alto rendimiento.
El enfoque que están adoptando ambos países se centra en la integración de habilidades propias del siglo XXI, es decir, el pensamiento crítico, la diversidad cultural, pero también la adopción de herramientas digitales y de inteligencia artificial (IA) en el aula. En efecto, Estonia busca aprender de la experiencia de Singapur en cuanto a la capacitación de su fuerza laboral en STEM, pero más aún, busca que ambos países progresen juntos en la educación digital y el uso de IA, compartiendo mejores prácticas y superando desafíos comunes.
Las principales acciones que emprende Singapur en educación y habilidades del siglo XXI, están desplegadas en el EdTech Masterplan 2030, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Educación de Singapur (MOE) que busca una transformación mediante la tecnología para que las y los estudiantes estén empoderados digitalmente y mejor preparados para el futuro. Pero ello no solamente implica que niñas, niños y adolescentes (NNA) adquieran habilidades para el uso de herramientas digitales, sino también que los profesores desarrollen aptitudes tecnológicas.
Asimismo, las escuelas están incluidas en este plan maestro, ya que se considera la construcción de entorno de aprendizaje inteligente con equipos tecnológicos especialmente aplicados, así como espacios conectados. ¿Pero además de esta infraestructura capaz de sostener el aprendizaje tecnológico, qué otras habilidades son necesarias para la alfabetización tecnológica? Por una parte, el análisis de datos para una mejor toma de decisiones; y el establecimiento de redes de asociaciones a nivel local y global con el objetivo de intercambiar recursos.
Estas habilidades son desarrolladas a través del Programa Nacional de Alfabetización Digital, cuyo lanzamiento en marzo de 2020 en pleno inicio de la pandemia, buscó que las y los estudiantes adquieran habilidades digitales fundamentadas en la secuencia: buscar, pensar, aplicar y crear. Estas habilidades se fundamentan a su vez de las competencias que veremos en la siguiente infografía:
De esta manera, y de acuerdo a la imagen anterior donde se muestran las 9 habilidades a desarrollar por el Programa Nacional de Alfabetización Digital, se integran una serie de competencias tecnológicas para equipar a los estudiantes con las herramientas necesarias para enfocarse en la solución de problemas actuales y así tener éxito en un entorno crecientemente digital y globalizado.
El estudio "Information Literacy Skills of Secondary School Students in Singapore" liderado por Schubert Foo y Shaheen Majid de la Nanyang Technological University, investiga las habilidades de alfabetización informacional (Information Literacy) de los estudiantes de secundaria en Singapur. Llevaron a cabo una encuesta a más de tres mil estudiantes de ocho escuelas entre agosto y noviembre de 2010, utilizando un cuestionario especialmente diseñado para evaluar varias capacidades de IL, incluyendo la búsqueda, evaluación y uso de la información, así como el uso ético de la misma y la búsqueda colaborativa de información.
Los resultados mostraron en aquel entonces una preocupante subutilización de las bibliotecas escolares y otros tipos de recursos como los digitales. Los puntajes obtenidos en las distintas categorías de habilidades IL fueron, en general, insatisfactorios. Las principales categorías evaluadas incluyeron: "definición de tareas", "estrategias de búsqueda de información", "localización y acceso", "uso de la información", "síntesis de la información" y "evaluación de la información". De estas, sólo la "definición de tareas" superó el 50 por ciento de éxito.
La investigación identificó que tanto el tipo de escuela, el nivel académico y el trasfondo familiar -nivel educativo de los padres, tipo de vivienda y acceso a internet en el hogar- tuvieron una influencia significativa en las competencias de IL de los estudiantes. Los estudiantes de escuelas subvencionadas por el gobierno obtuvieron mejores resultados que aquellos de escuelas gubernamentales en varias áreas de IL. Además, aquellos con padres más educados, que vivían en viviendas más grandes o con acceso a internet, también obtuvieron puntajes más altos.
Esta realidad cambió radicalmente una década después y queda en evidencia en la investigación publicada en 2021 de Chew Han Ei y Carol Soon, quienes abordaron la importancia crítica de la alfabetización digital en medio de la pandemia COVID-19. Las cuarentenas evidenciaron los beneficios y los desafíos de la digitalización, especialmente en la exacerbación de las desigualdades sociales y económicas que se manifiestan a través de brechas digitales. La investigación muestra la necesidad de una transición hacia una economía digital donde los ciudadanos posean las competencias digitales necesarias para participar activamente.
Frente a este reto, la investigación concluye en la conveniencia de un Marco Unificado para la Alfabetización Digital (UFDL) en Singapur. Este marco debería ser integral y unificador, pero que también tendría que superar la fragmentación actual de los programas de alfabetización digital que se enfocan principalmente en habilidades de consumo digital, pero no así las habilidades de producción digital, como por ejemplo, la resolución de problemas y la creación de contenidos. De esta manera, el marco que proponen los autores enfatiza la importancia de incluir competencias digitales específicas y relacionadas con la carrera, que no solo deben considerar el uso de tecnologías digitales comunes, sino también especializadas para sectores específicos.
Asimismo, la investigación señala que conectar digitalmente a los ciudadanos tiene ciertos riesgos, pero cerrar las brechas digitales es esencial para mejorar el bienestar de los ciudadanos, más que un objetivo en si mismo. Se advierte que si bien el acceso digital es crucial, no resuelve automáticamente las desigualdades sociales, y es importante que las políticas consideren la interrelación entre las desigualdades digitales y sociales al diseñar intervenciones.
Tales desafíos son recogidos por la EdTech Masterplan 2030 y de alguna manera se debería hacer cargo de las habilidades y sus brechas. Ahora bien, considerando los avances de Singapur y lo retos planteados desde la evidencia en años anteriores, cabe la pregunta respecto de cómo evaluamos la realidad de la educación digital en Chile, las habilidades y el papel que podría cumplir la Inteligencia Artificial en los planes y estrategias educacionales.
Un análisis sobre la realidad chilena desarrolló Magdalena Claro, doctora en Ciencias de la Ingeniería, profesorea asociada de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica y Directora de CEPPE UC. Desde su perspectiva, son varios los enfoques que se pueden tener sobre ese tema, unos más amplios que otros, pero afirmó que coincide con el Ministerio de Educación, respecto de su visión de ciudadanos digitales y las habilidades necesarias.
Desde esa mirada, resaltó el concepto de alfabetización digital crítica. “Este concepto tiene antecedentes en cómo se han entendido estas habilidades en la tradición chilena y en las discusiones globales. Inicialmente, se pensaba que las habilidades digitales eran simplemente operativas, es decir, saber manejar la tecnología como usuario. Con el tiempo, esta idea se ha ampliado y ahora entendemos que en los entornos digitales desplegamos habilidades cognitivas complejas. Así, se ha avanzado hacia un marco más amplio que incluye habilidades informacionales y comunicacionales en contextos digitales”, afirmó.
En consecuencia, explicó que la primera dimensión que menciona el ministerio está relacionada con la capacidad de evaluar, procesar y comunicar información de manera efectiva. “Esto implica un enfoque crítico sobre la información que se encuentra en internet y se centra en las habilidades del usuario en estos entornos. La segunda dimensión, que ha sido objeto de intenso debate, es la de cuidado y responsabilidades digitales. Esta área abarca el bienestar de las personas, especialmente cuando pensamos en la formación de los estudiantes de las nuevas generaciones en el entorno digital. El tercer ámbito es el de creatividad e innovación digital. Aquí se habla de las habilidades necesarias para crear contenido en entornos digitales, anteriormente conocidas como habilidades de producción digital. Esto incluye programación y la generación de contenidos y diseños digitales. Finalmente, existe un cuarto ámbito relacionado con las habilidades de participación”, agregó.
En relación a las posibilidades que se abren con la Inteligencia Artificial (IA), Magdalena Claro afirmó que hay dos niveles de impacto en nuestra forma de relacionarnos, uno es el conocimiento y el otro la información. “Este fenómeno está transformando lo que ocurre en las aulas, afectando la manera en que se evalúa y las habilidades que se desarrollan. Si bien ya habíamos visto cambios con el uso de buscadores en internet, donde los estudiantes encontraban información bastante procesada, la inteligencia generativa lleva esto aún más lejos, ofreciendo contenido bien redactado y estructurado”, explicó.
De tal forma, este cambio nos lleva a reflexionar sobre las habilidades que necesitamos desarrollar. “Es fundamental adaptar estas habilidades al contexto digital actual y reconsiderar las actividades y pedagogía que utilizan los docentes. Si queremos enseñar a pensar, debemos plantear tareas y ejercicios que integren la inteligencia artificial, en lugar de intentar excluirla del aula”, agregó.
Además, consideró que la IA se presenta como una herramienta valiosa para los docentes, permitiendo personalizar la enseñanza, monitorear el progreso de los estudiantes y diseñar actividades más efectivas. “Este aspecto representa un gran potencial, ya que uno de los desafíos persistentes ha sido ofrecer un seguimiento más individualizado del aprendizaje, comprender los procesos cognitivos de los estudiantes y generar diagnósticos más precisos sobre su progreso. Sin embargo, esto también plantea desafíos para los docentes, quienes deben aprender a utilizar estas herramientas y datos de manera efectiva. La inteligencia artificial puede facilitar una retroalimentación más específica y personalizada, pero los educadores deben dedicar tiempo para implementar estas estrategias en su práctica diaria. En mi experiencia en una facultad de educación, estos son los temas que se discuten en relación con la emergencia de esta tecnología. La clave está en entender cómo abordar estas oportunidades y desafíos para mejorar el proceso educativo”, sostuvo.
En relación al aporte que pueda hacer el Congreso en contar con un marco integral de educación digital, la académica -quien además de haber sido coordinadora del informe “Políticas digitales en educación en Chile: tendencias emergentes y perspectivas de futuro” de la Unesco, ha participado en la discusión sobre la prohibición de los celulares en las escuelas- comenta que el enfoque no debería estar en prohibir un dispositivo más, ya que eventualmente surgirán otros. “Creo que a nivel legislativo deberíamos centrarnos en garantizar la educación digital en todos los colegios de Chile. Esto implica establecer algunas reglas sobre el uso de dispositivos, pero no puede ser el único objetivo. La verdadera cuestión es cómo aseguramos que haya educación digital en todas las instituciones”, señaló.
Además, planteó que hay una dimensión relacionada con la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes en los entornos digitales que no se puede dejar de considerar. “A medida que la educación se va digitalizando, surgen problemas vinculados con la información y la privacidad de los estudiantes. Por lo tanto, al implementar estas tecnologías en las escuelas, también debemos ocuparnos de salvaguardar la privacidad y el bienestar de los estudiantes frente a estas exposiciones”, enfatizó.
En la misma línea, comentó que es posible colaborar con el Ministerio de Educación para definir programas que aseguren la capacitación docente y ofrezcan oportunidades de formación continua. “Es fundamental establecer una política que garantice esta formación tanto para docentes como para estudiantes. En este sentido, se han dado pasos hacia adelante, como el marco de competencias digitales docentes que recientemente lanzó la UNESCO y considero que es positivo contemplar este marco y ver cómo se puede aplicar en Chile”, afirmó.
Sin embargo, enfatizó en la idea de que estas iniciativas no queden solo en teoría. “Necesitamos exigir que los proyectos educativos incluyan una educación digital bien estructurada y programada, con horarios dedicados para ello y tiempo suficiente para que los docentes se capaciten. Este asunto tiene múltiples niveles y, por eso, debemos adoptar una mirada integral. Me preocupa que la discusión en el Congreso se centre únicamente en un dispositivo que ha resultado disruptivo, mientras que el impacto es mucho más profundo. Al abordar sólo la superficie del problema, nos estamos olvidando de las cuestiones fundamentales que requieren una atención a mediano y largo plazo”, sentenció.
Por equipo Asia Pacífico: asiapacifico@bcn.cl
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