La experiencia de la Pradhan Mantri Awas Yojana (Urban) es un caso útil de observar a la hora de analizar las complejidades en el acceso a una vivienda digna, ya que los resultados de la subvenciones para el mejoramiento de viviendas han sido promisorios, sin embargo, los esfuerzos en la construcción no cumplieron con las expectativas, pues la conectividad con los centros urbanos es un factor que sigue influyendo en las familias a la hora de aspirar a nuevas realidades habitacionales.
POLITICA HABITACIONAL, ACCESO A VIVIENDA DIGNA, PLANIFICACION URBANA, POLITICAS PUBLICAS ASIA PACIFICOLa experiencia de la Pradhan Mantri Awas Yojana (Urban) es un caso útil de observar a la hora de analizar las complejidades en el acceso a una vivienda digna, ya que los resultados de la subvenciones para el mejoramiento de viviendas han sido promisorios, sin embargo, los esfuerzos en la construcción no cumplieron con las expectativas, pues la conectividad con los centros urbanos es un factor que sigue influyendo en las familias a la hora de aspirar a nuevas realidades habitacionales.Biblioteca del Congreso Nacional de Chile
A pesar de las dificultades, India sigue brindando acceso a más personas a una vivienda digna y redefine su horizonte habitacional impulsando la industria y conectividad. Aunque la política habitacional PMAY (U) no está exenta de errores y críticas, el nuevo período de Modi proyecta una serie de iniciativas que podrían solucionar algunos problemas estructurales como la descentralización geográfica de centros productivos y de los servicios de salud. Más detalles de esta realidad y una reflexión desde el caso chileno, a continuación.
Avances en la política habitacional, a pesar de las complejidades
La iniciativa Pradhan Mantri Awas Yojana (Urban), o simplemente llamado PMAY (U) es una de las políticas habitacionales más importantes en la India desde 2015. Se compone de cuatro programas: 1) Reconstrucción in situ de barrios marginales (ISSR por sus siglas en inglés); 2) Esquema de subvención y créditos (CLSS); 3) Vivienda asequible en asociación (AHP); y 4) Construcción o mejoramiento de viviendas individuales dirigidas por beneficiarios (BLC).
A pesar de un incuestionable avance en la construcción de viviendas, la política ha mostrado deficiencias en su ocupación, pero también una discrepancia entre la cantidad de casas aprobadas para construcción y las que realmente se han completado. Esta realidad es descrita en un artículo del Carnegie Endowment, donde se señala que la tasa de finalización es baja, particularmente en los lugares donde se emplazan viviendas congestionadas.
Sin embargo, el programa de subvenciones si ha dado resultados y se considera como uno de los aspectos trascendentes de esta política. El ISSR mediante los gobiernos estatales se canaliza una ayuda económica para las familias que quieran mejorar viviendas individuales a quienes hayan demostrado tener la propiedad del terreno. Según describe la propia política, el monto de los subsidios varía según los niveles de ingreso por hogar.
La cantidad de viviendas construidas se evalúa a través de una medida creada en la India, se trata de los lakh que es una forma de denominar los 100 mil. Según el artículo, con información oficial del gobierno indio, hasta mayo de 2024 se han aprobado 118 lakh de viviendas, pero se han construido 83. De ellas, 75 se explican por el mejoramiento de viviendas, mientras que 25 por créditos y subvención. La reconstrucción de barrios (ISSR) ha tenido apenas tres lakh de viviendas.
Pero qué es lo que está detrás del desempeño del programa de construcción de viviendas. Los datos entregados por el artículo señalan que 5,6 lakh están vacías. Ello se explica porque para muchas familias es más conveniente vivir en peores condiciones, aunque con mejor conexión, que en viviendas con mejores condiciones, pero lejos de los centros urbanos. De igual forma, para el Estado es más conveniente dar casas en ciudades más pequeñas y a personas que son dueñas de su propio terreno.
A pesar de los avances que pueda mostrar esta política, los autores del artículo dan cuenta de algunas implicaciones para el análisis a tener en cuenta, más allá de la cantidad de casas vacías. Por ejemplo, la dificultad para enfocarse en los reales necesitados, es decir que no hubo un estudio exhaustivo sobre qué segmentos de la población urbana y económicamente más débil son necesario priorizar. Esto ha llevado también a sesgos en la otorgación de créditos.
Pero también las regulaciones, ya que las restricciones en ciertas zonas centrales han contribuido a la congestión en otros espacios no regulados, por lo que es necesario un desarrollo distinto de los terrenos disponibles. Estos elementos, demuestran que la PMAY (U) tiene espacios de mejora, pero también que su carácter debe ser adaptativo, no solamente al contexto social, sino también regulatorio de las realidades locales.
No obstante lo anterior, esta política ha demostrado avances significativos en el otorgamiento de casas a personas que nunca antes habían tenido un lugar bien construido para vivir. Así se da cuenta en una nota de Suryaa, un medio local que recoge las experiencias de algunos habitantes del distrito Koderma de Jharkhand. Los beneficiarios del proyecto Vertical 3 eran familias sin tierra que vivían en casas con techos de paja que sufrían permanentemente durante el monzón.
De esta manera, las familias que cuentan con un departamento -gracias a un préstamo que deberán pagar en cuotas- disponen por primera vez de acceso a los servicios básicos. Ello no solo permite que a partir de ahora dejen de preocuparse por las condiciones de su vivienda, sino que también pongan mayor foco en otras decisiones como la educación.
La actualización que pretende hacer Modi durante su nuevo mandato
Para el nuevo mandato del primer ministro, Narendra Modi, está previsto el despliegue de una actualización de la política habitacional de India, en consonancia con las iniciativas para impulsar el desarrollo económico. El anuncio -señala una nota de Bloomberg- viene con un plan de mil 200 millones de dólares para la creación de nuevas ciudades, a fin de expandir el sector manufacturero y servicios, al mismo tiempo que alivia la densidad.
De manera tal que una de las acciones es la activación de subsidios para préstamos hipotecarios, con el fin de fomentar la compra de viviendas. Para ello, el proyecto para las nuevas ciudades requiere de una financiación aproximada inicial de mil 200 millones de dólares. De hecho, la visión más amplia de Modi es transformar a India en un país desarrollado para el año 2047, lo que requeriría mantener tasas de crecimiento económico alrededor del 8 por ciento.
En la misma línea, una nota del The Economic Times da cuenta de los lineamientos -y críticas- que ha recibido el llamado plan Modi 3.0 donde se anunció la creación de empleos para que más mujeres superen 1 lakh de rupias al año, pero también la aprobación de distintos proyectos de infraestructura de largo plazo, no solo para la creación de empleos, sino para mejorar la conectividad.
Ello permite que alrededor de 25 mil aldeas que no están conectadas puedan estarlo, tanto a redes de carreteras, como transporte y megapuertos. Sumado esto, anunció la incorporación de 75 mil nuevos médicos en distintos lugares, lo que llevará a una mejora de la atención sanitaria en diversos territorios y reducir la dependencia de la atención a médicos extranjeros. Esta última es una contribución a la descentralización de la salud que favorece a las aldeas periféricas.
En virtud de esta realidad, surge la interrogante sobre qué elementos de la experiencia en la India son valiosos para la discusión sobre la realidad de las políticas habitacionales en Chile, sus alcances y desafíos. ¿Cuáles son las principales dificultades para mejorar el acceso a una vivienda digna? ¿Qué tan relevante ha sido la ejecución de proyectos de construcción y mejoramiento habitacional en la situación actual?
Situación habitacional en Chile: un problema multicausal
La realidad de nuestro país enfrenta sus propias dificultades. Aunque en algunos aspectos coincide con la situación que atraviesa India. Un informe BCN da cuenta de la complejidad de la realidad chilena post pandemia y post estallido social. Entre los elementos a considerar, señala que ha habido un aumento en la informalidad, expresada en campamentos, pero también a la tenencia irregular y personas sin hogar.
De igual forma, se ha producido un aumento sostenido en el precio de las viviendas, tanto en la compra como en el arriendo, lo que dificulta su acceso a personas de menos recursos. A ello se suma la demora en la ejecución de proyectos habitacionales, tanto en obras nuevas como en el mejoramiento de viviendas existentes. Ello se explica además por el alza en el precio de los materiales y de la mano de obra.
También, se suma el uso de viviendas y del suelo como bienes de inversión de alta rentabilidad, en un contexto donde hay ausencia de restricciones legales e impositivas que lo regulen. Esto ha producido un aumento en el valor de las propiedades, pero también que el sistema habitacional mediante subsidio no ha sido capaz de responder al aumento de la demanda habitacional, su emplazamiento, sus expectativas de calidad y temporalidad.
Todo ello, recae en una “ausencia de instrumento de planificación, de facultades y responsables que promuevan de manera integral y coordinada el desarrollo urbano y habitacional, que garanticen la integración social, la calidad de vida y la sostenibilidad de las intervenciones”, detalla el informe.
Construir 100 mil viviendas por año
Un análisis de la realidad de nuestro país hizo Sergio Baeriswyl, premio nacional de urbanismo 2014 y académico del Departamento Planificación y Diseño Urbano de la Universidad Católica de Valparaíso, para quien el principal desafío que enfrenta el país es el déficit habitacional. “Supera los 600 mil hogares y afecta a cerca del 10 por ciento de la población. Esta situación complica el diseño de políticas públicas, ya que para reducir este déficit sería necesario construir, al menos, 100 mil viviendas públicas cada año. Esta cifra está muy por encima de lo que propone el actual Plan de Emergencia Habitacional, que busca alcanzar un promedio de 65 mil viviendas anuales”, señaló.
De manera tal que, en su opinión, con este ritmo de construcción, Chile no logrará superar el déficit habitacional. “Las consecuencias de esta situación obligarán a muchas familias a vivir en condiciones de vulnerabilidad, muchas de ellas en campamentos precarios o como allegados. Esto implica un deterioro significativo en la calidad de vida de una parte importante de la población”, agregó.
En relación a la realidad de India muchas donde muchas familias prefieren vivir en condiciones precarias, pero más cercanas a los centros urbanos, le consultamos sobre cómo aborda Chile la relación entre la ubicación de las viviendas y las necesidades de las comunidades. “Es fundamental que la meta de reducción del déficit habitacional sea mediante viviendas bien emplazadas cercanas a servicios urbanos, que permitan satisfacer sus necesidades. No debemos caer en la tentación de construir viviendas sin ciudad, algo que ocurrió en la década del noventa y que dio origen a barrios con casas, pero sumidos en una injusta marginalidad urbana”, sostuvo.
De manera tal que planteó que el desafío es doble. “Debemos construir más viviendas, pero en barrios integrados, donde las personas puedan acceder a los servicios de salud, educación, comercio, áreas verdes y transporte público que les permita integrarse al ecosistema laboral”, explicó.
Sobre las estrategias se podrían implementarse en nuestro país para asegurar que los subsidios y créditos habitacionales lleguen efectivamente a las familias que más lo necesitan, evitando situaciones donde las viviendas sean subutilizadas, consideró que el sistema actual de otorgamiento de subsidios no está mal. “Siempre se puede mejorar. Es fundamental implementar metodologías de evaluación más efectivas que tengan en cuenta la vulnerabilidad de las familias, lo que permitiría una mejor priorización en la asignación de recursos. Sin embargo, el problema principal radica en que la actual distribución de subsidios no logra satisfacer la demanda real del déficit habitacional. Mientras esta brecha persista, muchas familias enfrentarán con incertidumbre y desesperanza la posibilidad de acceder a una vivienda a través del sistema público”, sentenció.
Por equipo Asia Pacífico: asiapacifico@bcn.cl
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